La Piedra del Rayo: Historia y usos mágicos.

Dientes de hada, flechas de trueno, piedra de la tormenta, son solo algunos de los múltiples nombres que hacen referencia a la misma piedra. Una poderosa piedra que ha suscitado tanto  temor como ambición por poseerla desde los albores de la humanidad, se trata de la piedra del rayo.

Cuenta la leyenda que las piedras rayos provienen del cielo, siendo el propio trueno las que las deposita en la superficie de la tierra cuando colisiona con la superficie terrestre. Tan solo es una de las muchas leyendas y mitos que rodean a esta famosa piedra, venerada en múltiples culturas a lo largo del tiempo.

Las piedras rayo se caracterizan por poseer una forma puntiaguda y alargada, muchas se originan en la propia naturaleza pero otras fueron fabricadas por la mano del hombre, como piedras y hachas de sílex del paleolítico. Principalmente es el sílex el mineral que las compone, pero también se han encontrado piedras del rayo elaboradas con basalto, sílice, piedras volcánicas e incluso ambar (ver figura nº1).

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(Fig número 1: ejemplo de piedra rayo)

    Para culturas prehistóricas suponía una auténtica hierofanía, una manifestación en sí misma de los poderes sobrenaturales, el hecho de encontrar y poseer una de estas preciadas piedras, ya que dichas piedras no solo poseían cualidades mágicas, con ellas podían proporcionar recursos y comida a la tribu mediante la caza, además podían defenderse con ellas frente a una posible amenaza. Esto dota a dichas piedras de una fundamental importancia ya que era la posesión de las mismas la que determinaba la supervivencia o la muerte del grupo. Es por ello que durante siglos y milenios se va fraguando un halo de poder e importancia alrededor de esta piedra.

También en la prehistoria, sociedades animistas asociaban el poder y la influencia de esta piedra sobre el mundo de los espíritus. Se dice que la piedra rayo portaba dentro de sí misma un espíritu “benefactor” que proporcionaba ayuda a su portador. Además con este instrumento, culturas prehistóricas se enfrentaban y expulsaban a espíritus que pretendían hacerles daño.

Como hemos señalado anteriormente, en muchas ocasiones las piedras rayo eran hachas de piedra, hachas que poseían un poder tanto terrenal como divino. Aquel que portaba una  de estas piedras poseía un estatus mayor dentro de su comunidad. El culto a las hachas y a este tipo de piedras se manifestó en culturas como la mesopotámica e incluso en la celta, en la cual creían que las piedras rayo alejaba el mal. También los etruscos consideraban de gran importancia la posesión de este tipo de piedras, ya que creían que aquel que la portara sería invencible (García,1988).
Moviéndonos en un contexto grecolatino encontramos que la piedra del rayo está sumamente asociada al plano divino. Se le relacionaba con el Dios Zeus y por supuesto con el majestuoso y destructor poder de los rayos (ver figura nº2) . Los rayos eran considerados generalmente como “mal augurio” o como castigo divino, de ese modo, las personas que fallecían por el impacto de un rayo eran consideradas como personas con un “alma impura” y se les enterraba en el mismo lugar donde había caído el rayo, para así cumplir el castigo divino y contentar a los dioses.

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(Fig número 2: Zeus portando sus rayos)

Pero no solo estaban asociadas a Zeus, en las creencias grecolatinas, sino que también se relacionaba a las piedras rayo con las Diosas Cibeles y Juno, pues se creía que con estas piedras podían atraer la salud, la riqueza y la abundancia.  Incluso en la Edad Media y con el predominante protagonismo del cristianismo en las creencias de la sociedad de ese tiempo, podemos encontrar tradiciones de uso mágico de las piedras rayos. Se les dota de poderes y capacidad de controlar los fenómenos atmosféricos, teniendo la capacidad de “repeler” las catástrofes originadas por los rayos, el fuego y las tormentas (García,1988). Además eran portadas por marineros ya que creían que evitaban los posibles hundimientos del barco.

Todo este bagaje histórico que hay detrás de las piedras rayo hace que hoy en día aún sigan teniendo un gran protagonismo en las prácticas rituales y mágicas más actuales. Su usos mágicos están relacionados principalmente con la protección, la destrucción de energías negativas y la protección contra tormentas.  A continuación expondremos un esquema que recopilará aquellas cualidades mágicas más destacables de la piedra rayo y una lista de correspondencias mágicas asociadas.

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Elbrus Hara.

BIBLIOGRAFÍA

  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.
  • García, J. (1988). Mitos y creencias de origen prehistórico: «Las Piedras de Rayo». Madrid, España.

Recursos online:

Fundamentos y técnicas elementales de purificación de los cristales mágicos.

 Los rituales y actos de poder destinados a la purificación espiritual y a la limpieza mágica de impurezas se han manifestado a lo largo del tiempo prácticamente desde los orígenes de la conciencia mágica en la prehistoria. Los rituales orientados a la purificación  son de una naturaleza notablemente extensa, pues se encuentran arraigados en casi todas las religiones y sistemas de creencias que se han dado en la historia.

Los indicios más ancestrales de este tipo actos de poder datan de la prehistoria, concretamente  del paleolítico superior. Antropólogos afirman que en este periodo se fraguó la idea mágica que concebía el agua como origen de la vida y como gran sustancia purificadora, de ese modo, se llevaban a cabo diversas prácticas de índole purificador mediante este elemento. Uno de los ejemplos más cercanos que tenemos en España, son las imágenes encontradas en las Cuevas de los Casares, Guadalajara, en las cuales se recrea un posible ritual de purificación mediante el agua.

Pero no solo el agua cobra un carácter purificador, la tierra, el fuego y el aire también poseen esta cualidad en un gran número de culturas y sus respectivos ritos de limpieza espiritual. En el presente artículo haremos un recorrido por cada elemento,  sus respectivas técnicas purificadoras  y su aplicación al mundo mineral. El carácter interactivo de los sistemas energéticos cristalinos y minerales hace que gemas y piedras sean constantemente contaminadas de energías de diferentes densidades y vibraciones que pueden llegar a repercutir negativamente en el funcionamiento del mineral en cuestión. Para ello existen un gran número de  técnicas que tienen como fin la limpieza de los posibles minerales “contaminados”. Como se ha señalado al principio del párrafo,  se realizará un breve trayecto a nivel práctico sobre las diversas técnicas purificadoras asociadas a cada elemento, de ese modo el lector podrá poner en práctica aquella que más le convenga y que guarde mayor afinidad con el elemento asociado a su mineral, sobre esta última cuestión se profundizará en publicaciones futuras.
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El elemento fuego encierra una ancestral magia entre sus llamas, es el gran destructor y purificador. ¿Quién no ha visto nunca desaparecer algo entre las llamas de un fuego? (Cunningham, 1993). Este elemento ha sido utilizado en un sin fin de rituales purificadores en el transcurso del tiempo, como los grandes ritos de purificación en Mesopotamia o los actos de poder sagrados destinados a consumir las impurezas en los antiguos cultos zoroástricos que mantenían permanentemente encendida el fuego sacrificial de la purificación (Bentue,119).  

En cuanto a la aplicación práctica del elemento fuego en la limpieza energética de los minerales, existen diversas técnicas las cuales hay que llevarlas a cabo con sumo cuidado y precisión ya que podrían dañar permanentemente al mineral.

Técnicas de purificación con fuego:

  • Con sumo cuidado pasar rápidamente el cristal por la llama de una vela o de un pequeño fuego controlado.
  • Situar el mineral cerca del calor de las llamas del fuego para posteriormente visualizar cómo la energía de las llamas se expanden cual anillo de fuego arrasando y calcinando las impurezas del mineral.

 

El elemento aire ha estado presente en buena parte de las prácticas religiosas del mundo a través de su representación en el incienso, como es el caso de las civilizaciones de Mesoamérica, la purepecha, maya, azteca,etc. O sociedades orientales como la china y japonesa. Casi siempre orientado a la ofrenda, al acercamiento a la divinidad y por supuesto a la purificación.

El incienso por regla general está relacionado con el Reino vegetal, el cual de por sí posee una gran diversidad de plantas que portan cualidades y poderes que retroalimentan la función purificadora del incienso como elemento simbólico del aire. En las siguientes técnicas se propone la utilización de inciensos y sahumerios de origen vegetal para la limpieza energética de minerales.

Dejando a un lado las cualidades de dicho elemento, hay que tener siempre presente la composición del mineral que vamos a tratar y cuál de las técnicas se adecúa mejor a su estructura y composición química. Por ejemplo, para aquellos minerales que son variantes del “yeso” como puede ser la selenita, las técnicas purificadoras mediante incienso son las más adecuadas pues su composición les hace ser minerales muy frágiles y otro tipo de técnica (como la acuática)  podrían dañarlos.

Técnica de purificación con aire (sahumerios):

  • Impregar a la piedra con el humo del sahumerio herbal, de modo que visualicemos y sintamos que el propio humo penetra en el mineral desterrando así las posibles impurezas que pueda tener.  Como hemos señalado con anterioridad, el Reino vegetal nos brinda unas plantas y recursos muy valiosos de los cuales podemos hacer uso. Aquellos sahumerios herbales más idóneos para el proceso de limpieza energética pueden ser; sahumerios de ruda, de sándalo o palo santo (Cunningham, 1999)

 

Sin lugar a dudas el elemento agua ha supuesto para el hombre una hierofanía en sí misma, desde los albores de la humanidad el elemento agua ha sido considerado como un elemento sumamente sagrado y en conexión directa con la divinidad, es por ello el motivo por el cual encontramos a este elemento sagrado en un sin fin de religiones y sistemas de creencias de diversas índoles. El carácter sagrado del agua viene dado por su implícita cualidad transformadora o renovadora, es decir, se concibe al agua como elemento otorgador de vida, de una nueva vida o realidad, de una transformación que renueva y desintegra las impurezas. Por consiguiente se le asocia al agua propiedades purificadoras que tienen la capacidad de abolir y limpiar la corrupción y residuo energético y espiritual (Eliade,1964).

Técnicas de purificación con agua:

  • Una de las técnicas más habituales con el agua, es la combinación con sal, la cual de por sí posee cualidades purificadoras. Sumergir el mineral contaminado en una disolución de agua y sal. Esto será suficiente para que este maravilloso elemento haga su trabajo y el mineral quede totalmente purificado.
  • Otra variante puede ser, la limpieza de cristales mágicos a través de una corriente de agua. Visualizando como esa corriente de agua traspasa el mineral y se lleva con ella todas las impurezas.

 

Por último y no menos importante se encuentra el elemento tierra el cual va a adquirir una gran impronta en ritos y sistemas de creencias desde los inicios del Paleolítico. Aunque se le asocian principalmente cualidades relacionadas con la fertilidad y la vida, la tierra posee también cualidades relacionadas con la muerte y el fin de todas las cosas. Es por ello que existen un gran número de ritos y actos de poder en los que se le “ofrecía” a la tierra aquello que se deseaba que desapareciera o “muriera”. Como por ejemplo, en Escandinavia, existía la costumbre de pasar a los niños enfermos por encima de las brechas de la tierra, de ese modo, dicho elemento absorbería y eliminaría la enfermedad. (Eliade, 1964).  De tal modo, que este tipo de cualidades dotan a la tierra de un carácter purificador al igual que los elementos anteriores.

Técnica de purificación con  tierra:

  • Introducir el mineral en un pequeño agujero en la tierra y dejarlo enterrado al menos 24 horas. Para ese entonces el elemento tierra habrá absorbido sus impurezas y el mineral quedará impoluto.

 

ESQUEMA GENERAL

 

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Elbrus Hara (Estudiante del Templo)

 

Bibliografía

  • Bentué, A. (2002). Historia de las religiones y diálogo interreligioso. Chile.
  • Duch, L. (1997). Antropología de la religión. Madrid, España: Heder.
  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1985). Enciclopedia de las hierbas mágicas. Madrid, España: Arkano Books.

Recursos online: