Piedra Bruja.

La Piedra bruja, también conocida como piedra de Odín, es una piedra muy poderosa que se caracteriza por su forma irregular, redondeada y llena de agujeros, asemejándose  en muchas ocasiones a un canto rodado o un guijarro. Esta piedra posee una íntima relación con el medio marino y con el agua, pues es allí donde se fragua durante años. Sus característicos agujeros son producto de la erosión natural a la que se someten las piedras en el medio acuático, siendo las propias corrientes de agua, los sedimentos o incluso determinadas criaturas marinas los que erosionan la piedra formando en ella agujeros naturales. Es por ello que es posible encontrar piedras bruja en zonas costeras, en bahías, playas, fiordos e incluso en valles y ríos.

En cuanto a sus usos, tradicionalmente las piedras bruja se colgaban de las ventanas, de las puertas de la casa o a modo de colgante con una finalidad protectora (Counningham, 2005). Lo cierto es que esta piedra destaca por poseer una energía altamente protectora, orientada a la defensa contra maleficios y encantamientos, a la protección contra entidades incorpóreas e incluso a la protección contra accidentes e inundaciones.

En la antigüedad las curanderas usaban las piedras bruja con fines sanadores. Pasaban la piedra a lo largo del cuerpo de aquella persona que estaba enferma, de ese modo se decía que la piedra “absorbía” la enfermedad a través de sus agujeros (Counningham, 2005) . Este procedimiento de sanación mágica recuerda a múltiples técnicas mágicas de sanación con el elemento tierra que se hacía en la antigüedad, como por ejemplo el caso de Escandinavia donde existía la costumbre de pasar a los niños enfermos por encima de las brechas de la tierra de ese modo, dicho elemento absorbería y eliminaría la enfermedad. (Eliade, 1964). Aunque como hemos señalado, el método de actuación para sanar de la piedra bruja recuerde o se pueda relacionar con el elemento tierra, en realidad es el elemento agua el que está más relacionado con esta peculiar piedra, pues es precisamente dentro de este elemento donde la piedra se forma, adquiriendo muchas cualidades del mismo, como las capacidades purificadoras y revitalizantes.

Por otra parte debemos mencionar también que en la antigüedad se creía que los agujeros de la piedra bruja se trataban de pequeñas “puertas” o portales a otras dimensiones o realidades. De tal modo que aquellos que hacían uso de la piedra  bruja podían utilizar estos pequeños portales para “expulsar” energías no deseadas de su propia dimensión a otras dimensiones o por el contrario atraer y adquirir energías propias  de otro planos o realidades. También se decía que la posesión de este tipo de piedras ponderaban las capacidades psíquicas y de visión, por lo cual, a través de sus agujeros se podían ver entidades no físicas y elementales.

La piedra bruja y Odín.

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Según las Eddas,  Odín deseaba tomar la sustancia mágica hidromiel, para ello hizo uso de sus capacidades para introducirse por un agujero bajo la forma de una gran serpiente en la montaña donde estaba custodiado el hidromiel. Una vez dentro, le pidió a la guardiana del hidromiel, la gigante Gunnlod que solo le dejara beber tres sorbos de ese preciado brebaje. Ella aprobó su petición, pero Odín la engaño, consumió toda el hidromiel  y escapó de la montaña volando bajo la forma de un águila. Según la leyendas que existen alrededor de la piedra bruja, dicen que estas preciadas piedras fueron agujereada por Odín convertido en serpiente.

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Elbrus Hara.

 

Bibliografía:

  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.

Recursos online:

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Fundamentos y técnicas elementales de purificación de los cristales mágicos.

 Los rituales y actos de poder destinados a la purificación espiritual y a la limpieza mágica de impurezas se han manifestado a lo largo del tiempo prácticamente desde los orígenes de la conciencia mágica en la prehistoria. Los rituales orientados a la purificación  son de una naturaleza notablemente extensa, pues se encuentran arraigados en casi todas las religiones y sistemas de creencias que se han dado en la historia.

Los indicios más ancestrales de este tipo actos de poder datan de la prehistoria, concretamente  del paleolítico superior. Antropólogos afirman que en este periodo se fraguó la idea mágica que concebía el agua como origen de la vida y como gran sustancia purificadora, de ese modo, se llevaban a cabo diversas prácticas de índole purificador mediante este elemento. Uno de los ejemplos más cercanos que tenemos en España, son las imágenes encontradas en las Cuevas de los Casares, Guadalajara, en las cuales se recrea un posible ritual de purificación mediante el agua.

Pero no solo el agua cobra un carácter purificador, la tierra, el fuego y el aire también poseen esta cualidad en un gran número de culturas y sus respectivos ritos de limpieza espiritual. En el presente artículo haremos un recorrido por cada elemento,  sus respectivas técnicas purificadoras  y su aplicación al mundo mineral. El carácter interactivo de los sistemas energéticos cristalinos y minerales hace que gemas y piedras sean constantemente contaminadas de energías de diferentes densidades y vibraciones que pueden llegar a repercutir negativamente en el funcionamiento del mineral en cuestión. Para ello existen un gran número de  técnicas que tienen como fin la limpieza de los posibles minerales “contaminados”. Como se ha señalado al principio del párrafo,  se realizará un breve trayecto a nivel práctico sobre las diversas técnicas purificadoras asociadas a cada elemento, de ese modo el lector podrá poner en práctica aquella que más le convenga y que guarde mayor afinidad con el elemento asociado a su mineral, sobre esta última cuestión se profundizará en publicaciones futuras.
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El elemento fuego encierra una ancestral magia entre sus llamas, es el gran destructor y purificador. ¿Quién no ha visto nunca desaparecer algo entre las llamas de un fuego? (Cunningham, 1993). Este elemento ha sido utilizado en un sin fin de rituales purificadores en el transcurso del tiempo, como los grandes ritos de purificación en Mesopotamia o los actos de poder sagrados destinados a consumir las impurezas en los antiguos cultos zoroástricos que mantenían permanentemente encendida el fuego sacrificial de la purificación (Bentue,119).  

En cuanto a la aplicación práctica del elemento fuego en la limpieza energética de los minerales, existen diversas técnicas las cuales hay que llevarlas a cabo con sumo cuidado y precisión ya que podrían dañar permanentemente al mineral.

Técnicas de purificación con fuego:

  • Con sumo cuidado pasar rápidamente el cristal por la llama de una vela o de un pequeño fuego controlado.
  • Situar el mineral cerca del calor de las llamas del fuego para posteriormente visualizar cómo la energía de las llamas se expanden cual anillo de fuego arrasando y calcinando las impurezas del mineral.

 

El elemento aire ha estado presente en buena parte de las prácticas religiosas del mundo a través de su representación en el incienso, como es el caso de las civilizaciones de Mesoamérica, la purepecha, maya, azteca,etc. O sociedades orientales como la china y japonesa. Casi siempre orientado a la ofrenda, al acercamiento a la divinidad y por supuesto a la purificación.

El incienso por regla general está relacionado con el Reino vegetal, el cual de por sí posee una gran diversidad de plantas que portan cualidades y poderes que retroalimentan la función purificadora del incienso como elemento simbólico del aire. En las siguientes técnicas se propone la utilización de inciensos y sahumerios de origen vegetal para la limpieza energética de minerales.

Dejando a un lado las cualidades de dicho elemento, hay que tener siempre presente la composición del mineral que vamos a tratar y cuál de las técnicas se adecúa mejor a su estructura y composición química. Por ejemplo, para aquellos minerales que son variantes del “yeso” como puede ser la selenita, las técnicas purificadoras mediante incienso son las más adecuadas pues su composición les hace ser minerales muy frágiles y otro tipo de técnica (como la acuática)  podrían dañarlos.

Técnica de purificación con aire (sahumerios):

  • Impregar a la piedra con el humo del sahumerio herbal, de modo que visualicemos y sintamos que el propio humo penetra en el mineral desterrando así las posibles impurezas que pueda tener.  Como hemos señalado con anterioridad, el Reino vegetal nos brinda unas plantas y recursos muy valiosos de los cuales podemos hacer uso. Aquellos sahumerios herbales más idóneos para el proceso de limpieza energética pueden ser; sahumerios de ruda, de sándalo o palo santo (Cunningham, 1999)

 

Sin lugar a dudas el elemento agua ha supuesto para el hombre una hierofanía en sí misma, desde los albores de la humanidad el elemento agua ha sido considerado como un elemento sumamente sagrado y en conexión directa con la divinidad, es por ello el motivo por el cual encontramos a este elemento sagrado en un sin fin de religiones y sistemas de creencias de diversas índoles. El carácter sagrado del agua viene dado por su implícita cualidad transformadora o renovadora, es decir, se concibe al agua como elemento otorgador de vida, de una nueva vida o realidad, de una transformación que renueva y desintegra las impurezas. Por consiguiente se le asocia al agua propiedades purificadoras que tienen la capacidad de abolir y limpiar la corrupción y residuo energético y espiritual (Eliade,1964).

Técnicas de purificación con agua:

  • Una de las técnicas más habituales con el agua, es la combinación con sal, la cual de por sí posee cualidades purificadoras. Sumergir el mineral contaminado en una disolución de agua y sal. Esto será suficiente para que este maravilloso elemento haga su trabajo y el mineral quede totalmente purificado.
  • Otra variante puede ser, la limpieza de cristales mágicos a través de una corriente de agua. Visualizando como esa corriente de agua traspasa el mineral y se lleva con ella todas las impurezas.

 

Por último y no menos importante se encuentra el elemento tierra el cual va a adquirir una gran impronta en ritos y sistemas de creencias desde los inicios del Paleolítico. Aunque se le asocian principalmente cualidades relacionadas con la fertilidad y la vida, la tierra posee también cualidades relacionadas con la muerte y el fin de todas las cosas. Es por ello que existen un gran número de ritos y actos de poder en los que se le “ofrecía” a la tierra aquello que se deseaba que desapareciera o “muriera”. Como por ejemplo, en Escandinavia, existía la costumbre de pasar a los niños enfermos por encima de las brechas de la tierra, de ese modo, dicho elemento absorbería y eliminaría la enfermedad. (Eliade, 1964).  De tal modo, que este tipo de cualidades dotan a la tierra de un carácter purificador al igual que los elementos anteriores.

Técnica de purificación con  tierra:

  • Introducir el mineral en un pequeño agujero en la tierra y dejarlo enterrado al menos 24 horas. Para ese entonces el elemento tierra habrá absorbido sus impurezas y el mineral quedará impoluto.

 

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Elbrus Hara (Estudiante del Templo)

 

Bibliografía

  • Bentué, A. (2002). Historia de las religiones y diálogo interreligioso. Chile.
  • Duch, L. (1997). Antropología de la religión. Madrid, España: Heder.
  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1985). Enciclopedia de las hierbas mágicas. Madrid, España: Arkano Books.

Recursos online: