Técnicas y fundamentos para cargar energéticamente cristales mágicos.

Los minerales son regalos de la Madre Tierra, manifestaciones en sí mismas de las fuerzas y poderes universales. Sus usos mágicos y rituales son extensos tanto geográficamente como históricamente. Son muchas las dimensiones a estudiar del mundo mineral y cristalino, en esta ocasión procederemos al estudio y análisis de las diversas técnicas para cargar energéticamente a los minerales y piedras mágicas, estableciendo relación de las mismas con los cuerpos celestes principales.

En el artículo anterior “Fundamentos y Técnicas elementales de purificación de cristales mágicos”  señalamos una de las características principales del sistema energético cristalino, su naturaleza interactiva. De ese modo podía intercambiar energías con otros cuerpos o sistemas energéticos. En el presente artículo nos centraremos en otra de las cualidades principales del sistemas energético de los minerales, esta es la capacidad que tienen de actuar como baterías o depósitos energéticos acumulando y conteniendo la energía (Cunningham, 1987). De ese modo cada vez que sea preciso, hay que llevar a cabo alguna técnica para cargar nuestros cristales ya que estos tienden a perder su energía al ser usados.

Son muchas las técnicas y métodos existentes para cargar nuestros cristales mágicos, en esta ocasión explicaremos aquellas relacionadas con el Sol y la Luna, además de adentrarnos brevemente en el conexto histórico-religioso de los cultos solares y lunares. También señalaremos otras técnicas de carga energética menos frecuentes, pero de igual efectividad.

El culto al Sol y las técnicas solares :

El culto al sol ha tenido una poderosa impronta dentro de un gran número de religiones y culturas a lo largo del tiempo. Desde El Perú hasta Asia, encontramos un gran número de manifestaciones culturales y religiosas que tienen como protagonista al “gran astro” (Eliade,1964) . Incluso en etapas tardías de la prehistoria como el neolítico encontramos indicios de cultos solares.  

El sol era concebido como la indiscutible fuente de energía primordial y eterna, por eso nunca escapó a la atención del ser humano. Su luz que parece eterna en el tiempo, necesaria para la vida en la Tierra. Su rayos, destellos y calor capaces de provocar el deshielo en una época de bajas temperaturas y escasez. Su presencia, necesaria para la germinación de las plantas y la fertilidad de las cosechas, suponía para el hombre antiguo una hierofanía en sí misma, es decir, una manifestación de la divinidad y de su poder sagrado.

El culto al sol gozó de un gran protagonismo a lo largo de la historia de las religiones. Desembocando en muchas ocasiones en la “solarización de las divinidades”, este término es acuñado por el antropólogo e historiador de las religiones, Mircea Eliade, el cual quiere decir que muchas de las deidades de diferentes mitologías se asociaron al sol dada la gran impronta del mismo en las culturas, adquiriendo así aspectos y cualidades solares de índole atmosférica o fertilizantes. Como por ejemplo en África e Indonesia (Eliade,1964).  Pero sin duda una de las mitologías con mayor predominio solar se encontraba en el Antiguo Egipto, donde ya, desde épocas muy antiguas muchas de sus deidades principales tenía una estrecha relación con el sol como por ejemplo Atón o el mismo Horus.

Como se puede apreciar, la figura del sol ha gozado de gran importancia en la religión y en la espiritualidad a lo largo de la historia, por lo tanto no es de extrañar que también adquiera un gran papel dentro de la magia y concretamente en la magia orientada hacia en el trabajo con minerales. Una de las fuentes de energía más comunes para cargar energéticamente a los minerales mágicos es el Sol. Aunque es una gran fuente de energía debemos de atender a una serie de condiciones especiales si queremos realizar correctamente una técnica solar para cargar nuestro cristal mágico. Se recomienda hacer uso de una tabla de correspondencias de minerales mágicos, en la que se pueda observar asociaciones con cuerpos celestes y elementos. Una de las tablas de correspondencias más completas en lo que al mundo del estudio de los minerales se refiere se encuentra en la famosa “Enciclopedia de cristales, gemas y metales mágicos de Scott Cunningham, 1987”.

No todos los minerales son adecuados para ser sometidos a un proceso de carga solar, es recomendable que aquellos minerales que se sometan a técnicas solares posean una asociación directa con el sol, aquellos que guardan relación con el elemento fuego o aquellos que poseen un tipo de energía notablemente proyectiva. La técnica es simple, si tu mineral cumple las condiciones anteriores tan solo deberás ponerlo a la luz del sol durante unas horas y estará completamente cargado de energía.

Culto a la Luna y las técnicas lunares:

Al igual que el Sol, la Luna ha tenido un peso muy fuerte en rituales, cultos y diversas mitologías. Como por ejemplo en la Antigua Roma y el Antiguo Egipto. La luna  es cambio, devenir, un claro reflejo de los ciclos de la naturaleza y la vida. Un ritmo que pasa por la vida, la muerte y el renacimiento. Existe una cita en referencia a la luna que revela con gran acierto sus cualidades, “La luna es un fruto que crece por sí solo, renace de su propia sustancia en virtud de su propio destino”(Eliade,1964). En definitiva la luna es una manifestación del eterno retorno cíclico.

Además, la luna en un gran número de culturas ha sido relacionada con las aguas, sus mareas y movimientos. También con la propia vegetación y la fertilidad de la misma.  Curiosamente también ha sido relacionada con el tiempo ya que muchas de las culturas del pasado usaban los ciclos y las posiciones lunares como calendario hasta el posterior desarrollo de los calendarios solares. Así mismo era símbolo de intuición, predicción y destino.

En general, ha sido un elemento fundamental para la magia y su práctica en infinidad de corrientes y tradiciones, de hecho es el elemento más común que se usa para el tratamiento y cuidado mágico de minerales y piedras. Aunque es muy común su uso para la carga energética de cristales mágicos, al igual que con las técnicas solares, es aconsejable atender a una serie de condiciones para fomentar la potencia de dichas prácticas de carga energética. Se recomienda que aquellos minerales que vayan a ser sometidos a técnicas lunares de carga energética posean una energía de índole receptivo, que tengan una asociación directa con la Luna o  que al menos se encuentren asociados al elemento agua o aire. Para poner en práctica este tipo de técnica tan solo es necesario depositar nuestros cristales previamente purificados a la luz de la luna llena durante una noche.

Otras técnicas de carga energética:

Podemos aplicar otro tipo de técnicas no tan usuales para cargar nuestros cristales mágicos. Para este tipo de técnicas no es necesario que atendamos a las correspondencias y asociaciones de nuestros minerales, pues se entiende que su uso y funcionamiento es similar para todo tipo de piedras y cristales.

  • Una de ellas consta simplemente en depositar nuestros cristales durante unos días en una zona notablemente frondosa en la que la energía de los árboles, las plantas y la tierra se sienta en el ambiente. Como por ejemplo puede ser un bosque, un pinar, un rincón en un jardín donde haya mucha vegetación…etc.
  • Otra de las técnicas es muy simple, basta con la imposición de manos y la transmisión al mineral de energía reiki. Es muy importante tener en cuenta que no es aconsejable transmitir al mineral nuestra energía personal, sino una universal mediante un proceso de canalización.

 

Esquema general

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Elbrus Hara (Estudiante del Templo)

Biblioigrafía:

  • Duch, L. (1997). Antropología de la religión. Madrid, España: Heder.
  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
    Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.

Recursos online:

Fundamentos y técnicas elementales de purificación de los cristales mágicos.

 Los rituales y actos de poder destinados a la purificación espiritual y a la limpieza mágica de impurezas se han manifestado a lo largo del tiempo prácticamente desde los orígenes de la conciencia mágica en la prehistoria. Los rituales orientados a la purificación  son de una naturaleza notablemente extensa, pues se encuentran arraigados en casi todas las religiones y sistemas de creencias que se han dado en la historia.

Los indicios más ancestrales de este tipo actos de poder datan de la prehistoria, concretamente  del paleolítico superior. Antropólogos afirman que en este periodo se fraguó la idea mágica que concebía el agua como origen de la vida y como gran sustancia purificadora, de ese modo, se llevaban a cabo diversas prácticas de índole purificador mediante este elemento. Uno de los ejemplos más cercanos que tenemos en España, son las imágenes encontradas en las Cuevas de los Casares, Guadalajara, en las cuales se recrea un posible ritual de purificación mediante el agua.

Pero no solo el agua cobra un carácter purificador, la tierra, el fuego y el aire también poseen esta cualidad en un gran número de culturas y sus respectivos ritos de limpieza espiritual. En el presente artículo haremos un recorrido por cada elemento,  sus respectivas técnicas purificadoras  y su aplicación al mundo mineral. El carácter interactivo de los sistemas energéticos cristalinos y minerales hace que gemas y piedras sean constantemente contaminadas de energías de diferentes densidades y vibraciones que pueden llegar a repercutir negativamente en el funcionamiento del mineral en cuestión. Para ello existen un gran número de  técnicas que tienen como fin la limpieza de los posibles minerales “contaminados”. Como se ha señalado al principio del párrafo,  se realizará un breve trayecto a nivel práctico sobre las diversas técnicas purificadoras asociadas a cada elemento, de ese modo el lector podrá poner en práctica aquella que más le convenga y que guarde mayor afinidad con el elemento asociado a su mineral, sobre esta última cuestión se profundizará en publicaciones futuras.
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El elemento fuego encierra una ancestral magia entre sus llamas, es el gran destructor y purificador. ¿Quién no ha visto nunca desaparecer algo entre las llamas de un fuego? (Cunningham, 1993). Este elemento ha sido utilizado en un sin fin de rituales purificadores en el transcurso del tiempo, como los grandes ritos de purificación en Mesopotamia o los actos de poder sagrados destinados a consumir las impurezas en los antiguos cultos zoroástricos que mantenían permanentemente encendida el fuego sacrificial de la purificación (Bentue,119).  

En cuanto a la aplicación práctica del elemento fuego en la limpieza energética de los minerales, existen diversas técnicas las cuales hay que llevarlas a cabo con sumo cuidado y precisión ya que podrían dañar permanentemente al mineral.

Técnicas de purificación con fuego:

  • Con sumo cuidado pasar rápidamente el cristal por la llama de una vela o de un pequeño fuego controlado.
  • Situar el mineral cerca del calor de las llamas del fuego para posteriormente visualizar cómo la energía de las llamas se expanden cual anillo de fuego arrasando y calcinando las impurezas del mineral.

 

El elemento aire ha estado presente en buena parte de las prácticas religiosas del mundo a través de su representación en el incienso, como es el caso de las civilizaciones de Mesoamérica, la purepecha, maya, azteca,etc. O sociedades orientales como la china y japonesa. Casi siempre orientado a la ofrenda, al acercamiento a la divinidad y por supuesto a la purificación.

El incienso por regla general está relacionado con el Reino vegetal, el cual de por sí posee una gran diversidad de plantas que portan cualidades y poderes que retroalimentan la función purificadora del incienso como elemento simbólico del aire. En las siguientes técnicas se propone la utilización de inciensos y sahumerios de origen vegetal para la limpieza energética de minerales.

Dejando a un lado las cualidades de dicho elemento, hay que tener siempre presente la composición del mineral que vamos a tratar y cuál de las técnicas se adecúa mejor a su estructura y composición química. Por ejemplo, para aquellos minerales que son variantes del “yeso” como puede ser la selenita, las técnicas purificadoras mediante incienso son las más adecuadas pues su composición les hace ser minerales muy frágiles y otro tipo de técnica (como la acuática)  podrían dañarlos.

Técnica de purificación con aire (sahumerios):

  • Impregar a la piedra con el humo del sahumerio herbal, de modo que visualicemos y sintamos que el propio humo penetra en el mineral desterrando así las posibles impurezas que pueda tener.  Como hemos señalado con anterioridad, el Reino vegetal nos brinda unas plantas y recursos muy valiosos de los cuales podemos hacer uso. Aquellos sahumerios herbales más idóneos para el proceso de limpieza energética pueden ser; sahumerios de ruda, de sándalo o palo santo (Cunningham, 1999)

 

Sin lugar a dudas el elemento agua ha supuesto para el hombre una hierofanía en sí misma, desde los albores de la humanidad el elemento agua ha sido considerado como un elemento sumamente sagrado y en conexión directa con la divinidad, es por ello el motivo por el cual encontramos a este elemento sagrado en un sin fin de religiones y sistemas de creencias de diversas índoles. El carácter sagrado del agua viene dado por su implícita cualidad transformadora o renovadora, es decir, se concibe al agua como elemento otorgador de vida, de una nueva vida o realidad, de una transformación que renueva y desintegra las impurezas. Por consiguiente se le asocia al agua propiedades purificadoras que tienen la capacidad de abolir y limpiar la corrupción y residuo energético y espiritual (Eliade,1964).

Técnicas de purificación con agua:

  • Una de las técnicas más habituales con el agua, es la combinación con sal, la cual de por sí posee cualidades purificadoras. Sumergir el mineral contaminado en una disolución de agua y sal. Esto será suficiente para que este maravilloso elemento haga su trabajo y el mineral quede totalmente purificado.
  • Otra variante puede ser, la limpieza de cristales mágicos a través de una corriente de agua. Visualizando como esa corriente de agua traspasa el mineral y se lleva con ella todas las impurezas.

 

Por último y no menos importante se encuentra el elemento tierra el cual va a adquirir una gran impronta en ritos y sistemas de creencias desde los inicios del Paleolítico. Aunque se le asocian principalmente cualidades relacionadas con la fertilidad y la vida, la tierra posee también cualidades relacionadas con la muerte y el fin de todas las cosas. Es por ello que existen un gran número de ritos y actos de poder en los que se le “ofrecía” a la tierra aquello que se deseaba que desapareciera o “muriera”. Como por ejemplo, en Escandinavia, existía la costumbre de pasar a los niños enfermos por encima de las brechas de la tierra, de ese modo, dicho elemento absorbería y eliminaría la enfermedad. (Eliade, 1964).  De tal modo, que este tipo de cualidades dotan a la tierra de un carácter purificador al igual que los elementos anteriores.

Técnica de purificación con  tierra:

  • Introducir el mineral en un pequeño agujero en la tierra y dejarlo enterrado al menos 24 horas. Para ese entonces el elemento tierra habrá absorbido sus impurezas y el mineral quedará impoluto.

 

ESQUEMA GENERAL

 

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Elbrus Hara (Estudiante del Templo)

 

Bibliografía

  • Bentué, A. (2002). Historia de las religiones y diálogo interreligioso. Chile.
  • Duch, L. (1997). Antropología de la religión. Madrid, España: Heder.
  • Eliade, M. (1964). Tratado de historia de las religiones. Madrid, España: Ediciones Cristiandad.
  • Hall, J. (2009). La biblia de los cristales, volumen 2. Madrid, España: Gaia Ediciones.
  • Counningham, S.(2005). Enciclopedia de cristales, gemas y metales. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1983). El poder de la tierra. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1991).La magia de los cuatro elementos. Madrid, España: Arkano Books.
  • Cuninngham S. (1985). Enciclopedia de las hierbas mágicas. Madrid, España: Arkano Books.

Recursos online: