Nuestra Diosa patrona

La Anciana es el tercer aspecto de la Diosa concebido como la última etapa o estadio de vida material. Un momento en el que lo físico y lo exterior se presta débil frente a la gran fortaleza y poder adquirido por medio de la experiencia, los años y el duro trabajo. Se considera por lo tanto el momento de mayor plenitud espiritual,  donde el espíritu gana terreno a lo material. Su fase lunar es la luna menguante, luna negra y luna nueva, representando así el fin de los ciclos, la muerte y el posterior renacimient
o.

La Madre Oscura forma parte de uno de los grandes misterios que han permanecido
escondidos e inaccesibles para muchos, pues como pasa con la muerte, nunca sabes si estás preparado para Ella. Es por ello por lo que uno de sus símbolos es la llave como objeto que da paso y acceso hacia lo velado, hacia lo misterioso. Ella es la guardiana del conocimiento, conocedora de los secretos de la vida y de la muerte. Jung se refiere a este aspecto como el lado oscuro de la psique humana. También muchos se han referido a Ella como las sombras o demonios personales que viven dentro de nuestro subconsciente. Para dejar de temer y de enfrentarnos a la sombra, a nuestros miedos, a la muerte, a los finales y a los cambios, tenemos que tener el valor de iniciar el viaje hacia nuestro interior establectumblr_nwjmuisdio1u3uzjzo1_500iendo así una estrecha relación con la sombra, con la Madre Oscura.

Ella se presenta como la rompedora de los antiguos esquemas mentales y materiales, que tras su derrumbe, dan paso a un nuevo estado. Solo así se da paso al cono
cimiento y a la renovación posterior. En Ella encontraremos la fuerza para ir donde queramos cuando nos encontremos perdidos en nuestros infiernos, en nuestra sombra. Cuando nos encontremos desorientados en un mundo que no para de cambiar, de destruirse y de cambiar de apariencia.

Las energías de la Anciana, la Gran Madre Oscura o la Hechicera, son energías que se mueven hacia dentro. Son energías que promueven la introspección, el aislamiento bien canalizado. Esto nos permite iniciar un viaje hacia nuestro interior cuyo fin es encontrarnos con nuestro propio poder. Un poder que estaba oculto, velado y fuera de nuestro alcance visual. Por eso también es un proceso de empoderamiento como el que Innana lleva a cabo al descender y atravesar las siete puertas del infierno.

Rvdo. Tiné Melril.