Entrevista a Lady Ayra Alseret: Una bruja difícil de conocer.

Es un día de octubre, bien lluvioso y frío…

     El otoño ha hecho entrada por la puerta grande, tarde, pero aquí está, sentado junto a nosotros. Hoy, hace un año, estaba ayudando en la organización de la Gran Guardia de Hécate que acostumbraba a realizar el Templo de Hécate en Sevilla desde hace unos años. Este año no se ha podido organizar este precioso y emotivo evento que muchos deseamos y llevamos dentro de nuestro corazón, pero a cambio decidimos realizar una entrevista personal a la organizadora principal del evento, Lady Ayra Alseret, cabeza del Templo de Hécate en Sevilla, una bruja difícil de conocer.
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Lady Ayra, amiga especial, mentora y compañera del camino es una persona sensacional, y todo el que se acerque verdaderamente a ella, lo sabe. A veces es algo difícil de llevar, oscura e inquebrantable, pero eso no hace más que ser una barrera, una prueba, frente falsos amigos, simples conocidos y personas que como el viento, vienen y van. Tengo que agradecer sinceramente a los Dioses su presencia en mi vida, y como forma de acercaros algo más su figura, decidimos hacerle esta entrevista que mueve entre lo personal y lo serio. Una mujer realmente fuerte que lucha por sus ideales con la fuerza de una manada de lobos (¿Estamos frente a una loba?). Una mujer que defiende a los suyos a capa y espada, que no soporta las injusticias del mundo, un espíritu rebelde, indomable, inexpugnable… Ella es Lady Ayra Alseret.

    Muchos la conoceréis pero igual otros muchos no. Lady Ayra Alseret es Suma Sacerdotisa en la Tradición Nativista Correlliana, Sacerdotisa del Mar, Chamana Correlliana, Sacerdotisa de Hécate, de Isis y de Selket en la FoI, Maestra de Reiki (Usui Reiki, Kundalini Reiki, Gold Reiki). Forma parte de varias órdenes de la tradición a la que pertenece como la Orden de Reiki o la Orden de los Tejedores de Paz.

Primer Portadora de la Luz de Hécate, Cabeza del Templo de Hécate en la Tradición Nativista Correlliana. Su lucha y trabajo en la tradición ha sido varias veces reconocida recibiendo los premios del Thurible, Iron Pentacle o Golden Wand. Coautora de varios libros y publicaciones y gestora y creadora de varios cursos, talleres y conferencias.

Hasta aquí, para los que no la conocíais, está su parte más oficial, seria, profesional pero ¿Cómo es Lady Ayra Alseret? Lejos de sus títulos y reconocimientos ¿Podremos conocerla mejor a través de una entrevista personal basada en 35 preguntas? Que el lector lo valore después de haberla leído. Aquí compartimos con vosotros esta entrevista que tuvimos la oportunidad de hacerle el jueves 13 de octubre de 2016. Antes de comenzar, tenemos que dar las gracias a todas aquellas personas que han participado en la configuración de esta larga entrevista enviándonos las preguntas que tenían interés de hacerle a Ayra. Afortunadamente a contestado a la mayoría, así que esperamos que la disfrutéis tanto como la hemos disfrutado nosotros.

Rvdo. Tiné Estrella de la Tarde
Viernes 14 de octubre de 2016

Jueves 13 de octubre de 2016, 23.00 horas.

Iniciamos la entrevista con Ayra de la forma más informal y personal que pueda existir. Es nuestra Ayra. Empezamos de lleno en tres…dos… uno…

  1. Ayra nos preguntan desde fuera ¿Cómo lo haces para irradiar siempre tanta Paz? La verdad es que estamos completamente de acuerdo con esta pregunta. Nosotros nos hemos preguntado también lo mismo cuando te oíamos frecuentemente en los programas de radio.

(Se ríe) ¿En serio? No me considero para nada una persona calmada o que irradie Paz, ni mucho menos… Supongo que  el tiempo me ha enseñado a ir moderando mis momentos de fuego y a intentar llevar a las aguas a mi cauce de nuevo. Y no siempre lo consigo (se ríe), de hecho me  resulta muy complicado cuando algo me molesta de verdad o me mueve. Aprendí a guardar silencio en mi mente y en mi cuerpo, para poder analizar las cosas con distancia, aunque reconozco que me cuesta enormemente. También tengo tendencia a huir, cuando las cosas me superan. No… no creo que irradiar Paz sea una forma de describir mi forma de estar en el mundo. A veces sencillamente, me paro y analizo, otras subo el volumen de la música para no escuchar mis pensamientos y otras, la mayoría, estallo por unos minutos, luego echo la cabeza para atrás, me río, y me recuerdo que nada es realmente tan importante como para que ponga mi ser patas arriba.

 

  1. ¿Por qué eres devota de Hécate? ¿Hubo algún motivo, móvil o hecho especial que te moviese a decidir dedicarte a Hécate? ¿Cómo se produjo ese hecho?

Ella se hizo presente en mi vida, y ya no hubo otra forma de hacer las cosas. Aunque siempre digo que mi corazón pertenece a Hécate,  no sé hasta que punto no debería decir que mi corazón está divido en trocitos que pertenecen a diferentes Dioses. En realidad, siempre ha estado presente, pero yo fui consciente de que Ella estaba en mi mente y mi camino un día en el que, mientras paseaba, Su nombre venía a mi cabeza constantemente. Si esperabas una gran historia, te has equivocado de persona (se ríe), fue un proceso muy natural, como una confirmación de algo que ya estaba allí. Siguiendo esa corriente natural, el Templo de Hécate recibió Su nombre, pero los Dioses saben que si hubiese fundado ese Templo hoy, se llamaría de otro modo.

 

  1. ¿Cómo se dio tu salida del armario de las escobas? ¿Fue complicado de llevar con tu familia y ámbito más cercano? Ya sabemos que es una situación que se configura como traumático en algunos núcleos familiares muy tradicionales.

Mi familia no es creyente, así que no hay nada que discutir con ellos. Creo que he tenido la suerte de crecer en un entorno de mente muy abierta en muchos sentidos, donde siempre nos han animado a ser independientes y ser como somos. La mayor parte de mis amigos cercanos son paganos, pero tampoco me paso la vida diciendo “ey, soy pagana” si alguien me pregunta, contesto y si no pues no saco el tema. No conozco a ningún cristiano o musulmán entre mis amigos que se pase la vida exponiendo sus creencias a los demás. Para mi no ha habido trauma en este sentido, quien ha preguntado sabe.

 

  1. ¿Cómo definirías el clima del mundo del paganismo y la Wicca en España entre los años 80 y los 90? ¿Sientes añoranza? ¿Cómo crees que se ha evolucionado desde entonces? Sabemos que fuiste una de las pioneras en este sentido, cuéntanos.

Era una época divertida, sobre todo a finales de los noventa, y los inicios del dos mil, cuando la Wicca comenzaba a verse en algunos lugares. Cuando no existía el acceso a internet como ahora, siempre había miradas cuando alguien llevaba un pentáculo o te lo cruzabas en la misma sección de la biblioteca o la librería. Tengo un buen amigo en Salamanca, que siempre me dice: “yo te he visto por la plaza tal o en el bar cual y te miraba y sabía que eras wiccana, pero nunca te dije nada”. Esa era la magia que destilaban los noventa, y sí, a veces añoro esa época en la que todo era relativamente más fácil y, casi siempre, tremendamente complicado, pero también más íntimo y menos bélico.

 

  1. ¿Por qué el correllianismo con la gran panorama de tradiciones que existen?

Porque tras un largo periodo en solitario, o habiendo andando por muchos lugares que decidí que no eran para mi, buscaba ordenar mis ideas, redirigir mis pasos, y buscaba, sobre todo, un lugar donde pudiera desarrollarme y crecer. La Tradición Correlliana me ofrecía todo eso y más. Y aunque en su momento anduve por muchos caminos, de lo más extraños que puedas imaginar (se ríe), llegar hasta la Tradición Correlliana fue como llegar a casa tras un largo día.

 

  1. La Comunidad Pagana, como un organismo vivo, es algo que no para de crecer y de crecer ¿Qué puntos crees que en general, debería de trabajar más? ¿Cuáles crees que son los puntos más débiles actualmente?

La comunidad pagana trabaja, y mucho. Quizás no somos conscientes de cuántas personas están haciendo una gran labor en este momento en sus ciudades, a nivel nacional e incluso internacional. Las redes sociales, y el acceso a internet hacen más visibles muchos de esos trabajos, pero es imposible dar seguimiento a todos.

Los punto débiles no han cambiado tanto, seguimos viviendo en una lucha constante de egos absurda, cuando todos podríamos estar aprendiendo de otros, estamos en una comunidad, que por mucho que nos cueste entender, es una sola, donde las disputas valen más que el trabajo. Pero el movimiento se demuestra andando, que no lo digo yo, lo dijo Diógenes el Cínico, que si bien era un señor un tanto peculiar, sentenciaba de maravilla. Creo que muchas personas viven de cara a la galería, pero supongo que pasará tarde o temprano. Personalmente, prefiero enfocarme en el trabajo y el aprendizaje.

 

  1. ¿Alguna vez te has planteado dejar este camino?

Me he planteado dejar el camino que se ve, el que se comparte con eventos, talleres, conferencias, en las redes sociales o internet; pero nunca la práctica. Yo soy wiccana, soy pagana, aunque haya a quien esa palabra le rechine; creo que las creencias, como las ideas de verdad que uno tiene, no se cambian como te cambias de camisa. Las creencias no se venden, no se compran, no se alquilan, no se prestan, no se deciden… se tienen o no se tienen. No eliges qué creer. Crees o no crees. Entiendo que existen las crisis de fe, como existe el no tener claro en un momento dado cuál es tu camino, y me parece totalmente válido y enriquecedor pasar por algo así,  pero también pienso que cuando alguien está seguro de cuáles son sus creencias es muy complicado dejarlas a un lado y decidir ser otra persona.

 

  1. Siendo Cabeza de Templo ¿Cómo consideras tu aporte en la vida de las personas que pasan por el Templo de Hécate? ¿Te gustaría que fuese de alguna manera especial? ¿Qué te gustaría que tu y el Templo de Hécate les aportase a todos los que pasan por esta casa?

Insuficiente. Me encantaría poder decir que ese aporte que yo les hago servirá de algo, pero no lo sé. Creo que ellos mismos andan sus caminos, crecen y hacen más de lo que yo les podría hacer o enseñar. Aprendo de todos y cada uno de ellos, y eso me gusta mucho. Me gustaría que con el paso de los años tuviesen un buen recuerdo de su paso por el Templo de Hécate, que pudieran sentir orgullo del trabajo que han hecho y que sintieran el grupo como una familia más.

 

  1. ¿Cómo y por qué decidiste iniciar el camino del Sacerdocio?

Un día tuve claro que no se traba sólo de lo que yo quería, sino de lo que sentía que los Dioses me reclamaban. En ese momento decidí iniciarme, con el coven donde estaba trabajando, el Círculo de las Tres Lunas, tras una visión que tuve una noche de octubre. Fue una iniciación muy especial, porque estaba arropada por algunas de las personas más importantes de mi vida, aquellos que son el fuego en mis huesos, la sangre de mi sangre sin parentesco, mis Otras Partes, mis AnamCara…

 

  1. ¿Cómo te inspiras como Sacerdotisa? ¿De dónde sacas tanta energía y fuerza para sacar a delante todo el trabajo fabuloso que llevas a cabo?

No sé cómo me inspiro, no te voy a engañar, supongo que trabajo llama a trabajo, y de ahí van saliendo las ideas. Pero no hago tantas cosas para tener que sacar energía o fuerza, disfruto lo que hago, y eso no requiere más que tiempo.

 

  1. ¿Cuál ha sido una de las enseñanzas más fuertes que has experimentado durante todos estos años como Sacerdotisa?

Ha habido muchísimas, todos los días se aprende algo, pero creo que las más importantes tienen que ver conmigo misma, con la autognosis que se destila de un camino donde constantemente te enfrentas a tu Sombra, a ti mismo, y te das cuenta de tus errores, de tus miedos y tu resistencia al cambio. Saberte un poco loco y perdido, comprender que determinadas locuras están preñadas de cobardías, y aprender que las opiniones son importantes, pero que no tenemos que vivir aferrados a ellas, porque eso es casi la muerte en vida. Soltar, esa ha sido la mejor enseñanza.

 

  1. ¿Nombra tres cosas que te hayan hecho realmente feliz en tu camino espiritual?

Humm que pregunta tan difícil…y es difícil porque en mi camino espiritual he tenido muchos momentos de felicidad. El día que me inicié con el Círculo de las Tres Lunas,  el día que mi mentora en la FoI me confirmó algo tremendamente importante para mi camino y cuando encontré o la vida me puso delante, a determinadas personas que me han cambiado la vida radicalmente.

 

  1. ¿Con qué Dioses y Diosas has tenido o tienes más relación?

A lo largo de los años he trabajado con diferentes Diosas y Dioses, pero con los que más relación he tenido o tengo son Hécate, Cernnunos, Astarté, el Dagda,  Isis, Balar, Inanna, Lugh, Selket, Cronos,  Rihannon…

 

  1. Danos un consejo sobre la relación con los Dioses.

Trabaja con los Dioses, y forja una relación como lo harías con una persona que te interesa conocer. Aprende a seguir tus intuiciones, a buscar en las fuentes y preguntarte por qué. Vive tu sendero con los Dioses, y Ellos estarán contigo.

 

  1. ¿Por qué debemos usar un nombre espiritual?

No creo que debamos tener un nombre espiritual o mágico porque sí, creo que la mayoría lo hacemos porque cuando uno se inicia en un camino como es la Wicca, esa iniciación implica una muerte y un renacimiento simbólico y personal, entonces, sí, nombras a la nueva persona que viene a sustituir la que eras antes de ese proceso que es transformador en todos los aspectos. Pero muchas personas no lo hacen, y tampoco creo que esté mal. Supongo que es una de esas cosas tan íntimas, que nadie puede decir si son de un modo o de otro.

 

  1. ¿Ayra es tu nombre espiritual de siempre?

(Se ríe) Noooo, pero sí es el nombre con el que me identifico. Tengo muchos nombres en realidad, depende a quién le preguntes.

 

  1. ¿Cómo tener la certeza que ese es nuestro nombre espiritual?

¿Y por qué necesitas tener la certeza de algo que es tan mutable como tú mismo? Quiero decir, es algo tan personal, que mañana podrías tener una experiencia, un sueño, una vivencia, cualquier cosa, que te hiciera cambiar de idea. Creo que en la vida nada está completamente errado, del blanco al negro hay toda una escala de colores. Si tienes un nombre que te gusta, disfrutas y con el que te sientes identificado, está bien. Mañana ya veremos.

 

  1. ¿Te acuerdas de tu primer hechizo/ritual? ¿Sobre qué fue y cómo se dio esa primera experiencia?

La verdad es que no recuerdo cuál fue el primero, pero si recuerdo los inicios y los años del principio con mucho cariño (se ríe), metiendo la pata constantemente, años cómplices con personas a las que quiero y querré toda la vida.

 

  1. ¿Podrías comentarnos alguna anécdota que te haya ocurrido en algún ritual o trabajo mágico?

Podría contarte miles (se ríe), las tengo de todos los colores, con policías, guardias civiles, presencias extrañas, trances involuntarios, meteduras de pata, momentos incómodos, momentos geniales… Escoge y te cuento una.

 

  1. ¿Qué ha sido lo más sorprendente, mágico e inexplicable que has presenciado en toda tu vida mágica? Algún fenómeno o situación que hayas dicho: ¡Por los Dioses! ¡Esto parece de película!

No puedo contarte eso (se ríe) es secreto de mi otro coven (se ríe).

 

  1. Danos un consejo sobre magia práctica.

Practica, practica, practica, lee, vuelve a leer, equivócate, vuelve a leer, practica de nuevo. Vívelo. Es lo único que puedo decir en realidad. Este camino es una experiencia vivencial, nada de lo que yo o cualquier otro te cuente valdrá nada en comparación con tu experiencia personal. Vívelo.

 

  1. Menciona un libro imprescindible en el mundo de la Wicca.

(Resopla) Esto es súper injusto, no puedo escoger uno sólo… humm diré: Lo que hacen los brujos, de Stewart Farrar. Pero probablemente me preguntes mañana y te diré otro. (Se ríe)

 

  1. Autor o autora favorito.

(Se ríe) ¿Uno? Pufff imposible. Me gusta mucho leer, y me gusta mucho leer sobre paganismo. Creo que hay siempre que reconocer el trabajo que los autores hacen por todos nosotros. Cuando yo comencé este camino no había internet en ningún lado, y todo tenía que ser por libros, y en realidad, reconozco que prefiero consultar libros que fuentes cibernéticas en muchos casos. Me quedo con Aleister Crowley, Penczak, Gerald Gardner, Doreen Valiente, Stewart Farrar, S. Cunningham, Viviane Crowley, Olivia Robertson, Pamela J. Ball, Mark Allan Smith, Murry Hope y Evan John Jones. Pero esta lista podría no acabar nunca (se ríe), cambiar y modificarse mil veces, y no necesariamente en ese orden (se ríe de nuevo)

 

25. ¿Tienes alguna especialidad en el mundo de la magia? Alguna habilidad especial, un tema en el que te sientas más cómoda o tengas más experiencia.

Me encantaría decir que sí, pero no. (Se ríe) Me gusta mucho trabajar con hierbas, crear recetas, macerar aceites, preparar sales, pociones, baños, mezclarlas con piedras, preparar trabajos mágicos, pero si me estás preguntando por mi especialidad, creo que no tengo una especialidad.

 

26. Así mismo ¿Cuál es el que menos dominas pero te gustaría potenciar?

Me paso la vida leyendo, probando cosas, intentando aprender más de todos los lugares y personas que puedo.

 

  1. ¿Podrías nombrar tres de tus minerales favoritos?

No sabes cómo me cuesta esto… (se ríe) me gustan las piedras, me gustan casi todas, porque todas son especiales… ¿sólo tres? Fluorita, Ojo de Tigre y Piedra Luna.

 

  1. ¿Cuál es su Sabbats favorito?

Mabon es probablemente mi Sabbat preferido, cuando por fin el otoño viene para quedarse, y hay castañas asadas y la lluvia va acompañando los días. Me gustan mucho también Samhain, Yule y Beltane. Pero si sólo pudiera celebrar uno, sería Mabon.

 

  1. ¿Con quién tienes más relación? ¿Con el Dios o con la Diosa?

De largo, con el Dios.

 

  1. La mayoría de las brujas y brujos tienen gatos. ¿A qué crees que se debe?

(Se ríe) Porque los gatos son geniales. Dicen en Nepal que los Dioses crearon a los gatos para que los hombre pudieran acariciar a los tigres. Debe ser verdad.

 

  1. La muerte… La gran incomprendida ¿Cómo encajas su presencia y su función en tus creencias?

La vida y la muerte son dos caras de la misma moneda. Desde el momento en que estamos vivos, vamos a morir, pero nada muere del todo. La vida, que es muy sabia, me hizo encontrarme con la muerte muchas más veces de las que me hubiera gustado durante mi infancia, adolescencia y primeros años de madurez. Al final, uno asume que la gente se muere. Y no quiero decir que no me duela cuando alguien transciende, o que no llore, porque sí lo hago, pero pasados los primeros momentos, otra parte de mi piensa que esa persona ha vuelto a reunirse con sus Ancestros, con los Dioses, que está en un lugar que es mejor, y sobre todo, me acuerdo de la frase que un amigo muy especial me repetía constantemente “si te encontré en esta vida, lo haré en la siguiente”. Y sé que así será. La muerte no es un tabú, y no debería serlo, es parte de un ciclo. Nacer es llegar, morir es volver.

 

  1. Si la Wicca de la noche a la mañana estuviese tan extendida como el cristianismo o más ¿Seguirías siendo wiccana?

Sí. Volvemos a la pregunta de antes, porque son mis creencias. Y no puedo levantarme una mañana y decir: hoy voy a creer en esto otro, porque no sería real. Así que si fuera mayoritaria, famosa, prohibida o ilegal, no tendría otra opción que ser lo que soy.

 

  1.  ¿Podrías citar a alguna persona que creas que ha desarrollado un gran trabajo en el pagnismo para los hispanohablantes?

Muchas. Ratziel Delami, y su trabajo maravilloso con Wiccaspain que nunca me voy a cansar de leer y recomendar. Eblis Z. Pendragon, Nacho Prieto, Gaia Soler, Príncipe Therión de  Fira, David Wolfheart, Yoko Galvan… mucha gente que ha puesto su trabajo por y para la comunidad siempre por delante, sin pedir nada a cambio, con energía y fuerza, dignos de admirar. Silvia Bedregal que está haciendo una labor tremenda en Guatemala, Oscar Cortelezzi, Gabriel Landaeta, Osiris Bathory, Christian Ortiz … Muchas, muchas personas invisibles para mucha gente, que trabajan en las comunidades y que son inspiración pura.

 

  1. ¿Como te ves con 60-70 años dentro de este mundo?

Yo siempre he pensando que no llegaría a esa edad, pero también pensaba que no iba a pasar de los 17.. y aquí estoy cumpliendo 19 cada año (se ríe). Espero, y eso no quiere decir que me vea así, estar retirada de la vida pagana en cuanto a lo que hago ahora, ser como esas personas que visitan tu coven, traen bizcochos y se van después, sin hacer mucho ruido y asombrándose del trabajo que las nuevas generaciones hacen. Dedicar mi tiempo a mi trabajo personal, ser de ayuda a quien lo necesite, pero sin estar constantemente encima de nadie, escribir, disfrutar del contacto con la naturaleza, hacer una vida un poco diferente, pero igual de satisfactoria en donde me toque hacerla….

 

  1. ¿Puedes contarnos alguna idea sobre tus futuros proyectos?

(Se ríe) Creo que si te dijera que sí, estaría mintiendo, porque soy más de dejarme llevar por el impulso del momento y trabajar en algo que acaba de pasar por mi mente, que de planificar cosas a largo plazo.

Fin de la entrevista.

Aquí está entonces, esta entrevista que se dio entre lo formal y lo informal. Como veis, se nos ha resistido en algunas preguntas o en dar algunos detalles más completos sobre otras (no dejará nunca de ser inexpugnable) Con todos vosotros, Lady Ayra Alseret, una Suma Sacerdotisa Correlliana y una gran persona.

Muchas gracias a todas aquellas personas que nos enviaron sus preguntas en esta entrevista que surgió de forma mágica, instantánea y veloz.

Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 4.

Concepto 4: Mantenimiento

Bueno… ahora sí que sí. Ya escogimos el lugar para el altar y lo colocamos como quisimos/pudimos con la información que habíamos recogido. ¿Y ahora?

Pues ahora toca, lo primero de todo, usarlo, que es para lo que lo has puesto. Un altar no es algo estático, es algo vivo que, como dije al principio, sirve de nexo entre nosotros y aquello a lo que está dedicado. Cuanto más lo uses, cuanto más interacciones con él, mayor será esa conexión.

Después está la cuestión del mantenimiento. Tienes que mantenerlo mínimamente limpio (restos de incienso, de líquidos, de ofrendas…), y descubrirás que, poco a poco tu altar va cambiando. A medida que te vaya llegando más información puede que quieras ir cambiando algún detalle en tu altar. Puede que encuentres algo que “quedaría fantástico” en tu altar y lo incorpores, o lo cambies por otra cosa que ya había en él. O incluso puede que hagas cambios por remodelación estética. Todo eso, junto con las ofrendas, es el mantenimiento.

Las ofrendas son, desde mi punto de vista, algo fundamental. Tu altar es la forma que tienes de relacionarte con algo, de establecer una relación más íntima (y si puede ser, más cordial) con aquello a lo que lo has dedicado. ¿A que tienes detalles con tus amigos? Pues entonces no vas a ser menos tu deidad patrona, o con tus ancestros, o con el panteón al que profeses devoción. Pon ofrendas con frecuencia en tu altar. El incienso es una buena ofrenda, se quema y el humo eleva la ofrenda. También son una buena ofrenda pequeñas porciones de alimentos, de bebidas, flores… (depende de a qué esté dedicado el altar unas cosas se sentirán más adecuadas que otras, para eso es útil el paso de información).

Idea 4: La portabilidad

“Es que yo viajo mucho, ¿cómo voy a hacer con mi altar?”

Puedes tener, también, un altar portátil. Uno que cumpla los mismos requisitos que el otro, pero que, de algún modo, puedas llevar contigo. Busca en internet y encontrarás muchos ejemplos de cómo implementarlo (dentro de pequeñas cajitas, con todos los elementos hechos de tela…). Hay muchas opciones sobre cómo hacer algo en versión portátil, de modo que me limitaré a dar un par de ideas al respecto.

  1. Que cumpla con lo mismo que el altar estático: Es decir, su contenido y simbolismo sea informado y acorde a lo que está dedicado.
  2. Una buena idea es tener en el altar “estático” un elemento pequeño que podamos incorporar a nuestro altar portátil cuando vayamos de viaje (una piedra, un símbolo…). De ese modo al desplegar nuestro altar portátil nuestra mente conectará inconscientemente con el altar estable.

Y nada más, ya sabéis: “consejos vendo, que para mí no tengo”. Espero que esta pequeña reflexión informal sirva de ayuda a alguien.

 

Un saludo

Odysseus

Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 3.

Concepto 3: Imaginación

Tenemos el lugar, tenemos la información, tenemos el punto focal, y ya sabemos que otros elementos simbólicos queremos poner en nuestro altar. Y entonces piensas “el tipo éste de internet es un listillo, ahí sentado frente a su ordenador, claro, sí, ya ve,s ¿cómo hago si quiero poner una fuente en mi altar?”.

Y es que claro, una fuente es algo que podría ser complicado de poner.

Podríamos comprar una fuente eléctrica de esas que mantiene el agua en movimiento (que sí, son chulas, pero tienen el inconveniente de que el ruido del motorcillo acaba siendo cansino, y también hay que tener en cuenta que tienen que estar enchufadas y que, sobre todo, son grandes para según qué tamaño de altares).

Podemos poner un cuenco con agua para simbolizar el recipiente de la fuente (es una de las opciones más usadas), aunque hay que tener en cuenta que es un agua que hay que cambiar a menudo (no por el mero hecho de estar en un altar, sino porque el agua estancada se estropea).

También podríamos comprar una fuente de las que se usan en los belenes o en los dioramas, que tienen toda la pinta de una fuente real. El inconveniente es que no tienen agua de verdad.

Ninguna de las tres opciones es perfecta de un modo objetivo, pero seguro que para cada uno de nosotros hay alguna de esas tres soluciones que cumple perfectamente su cometido.

Y así con todo el contenido del altar: Si lo que queremos poner no puede ser, buscamos un sustituto simbólico.

Idea 3: Ikea es tu amigo

Y digo Ikea porque queda bien y llama la atención, pero podría, perfectamente, ser “Casa”, “Pórtico”, “Carrefour” o “la feria medieval de mi pueblo”.

¿Realmente necesitas que los portavelas –caso de que puedas poner velas en tu altar- sean de hierro fundido? Y el cuenco de las ofrendas ¿tiene que ser de la más fina cerámica que puedas encontrar?

La verdad es que si te lo puedes permitir, y te gusta, adelante, cómprate todo eso para montar tu altar. Yo, siendo sincero, tengo que decir que la mitad de las cosas que hay en los míos las compré en Ikea y en la cadena de tiendas “Casa”. Date una vuelta por una gran superficie y te sorprenderás de la de cosas que encuentras para tu altar. Los pequeños portavelas (o porta-led) de cristal dan una imagen espectacular al filtrar y reflejar la luz cuando hay varios juntos, y el incensario ese, el de toda la vida, el alargado con un sol o una luna dibujado en dorado en un extremo, es posible que recoja la ceniza del incienso mejor que uno de diseño con forma de caracol. Vale que no es tan chulo, pero evita que manches todo el altar con ceniza. Y además siempre puedes personalizarlo. Para empezar es  más que suficiente, y si con el tiempo encuentras uno que te impacte y además sea útil, lo compras para sustituirlo y listo.

Yo tengo una copa en mi altar. Durante años fue una simple copa de cristal, no de las de vino, sino una más gruesa y de boca ancha, más del estilo de la que te ponen en los bares cuando pides un zumo. Y de repente, un día, años después, vi una copa de cerámica de sargadelos que me prendó. Ahora esa copa está en mi altar, pero la otra cumplió con su función perfectamente.

Y todo eso, por no hablar de las mesas. La mesa Lack del Ikea (juro que no me pagan por la publicidad) es ideal para un altar bajo y vale 10 euros. Un tapete por encima y listo. Y si quieres un altar más alto, pegas dos mesas de esas, una encima de otra, y tienes la parte de arriba para el altar y la parte que queda en el centro para guardar los inciensos, cerillas, apagavelas, papeles, etc. Un tapete largo que lo tape todo y por 20 euros tienes una superficie de 55×55 cm a casi un metro de altura. Útil, ligero para moverlo y barato.

Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 2.

Concepto 2: La información es importante.

Ya has encontrado el lugar perfecto en la casa, uno tan bueno que piensas que “ni siquiera el listillo ese del artículo de internet tendría algo que opinar al respecto”, o bien, si vives en un piso pequeño, con pocas opciones, has encontrado un hueco en una estantería que cumple con todos los requisitos que piensas que tu altar va a requerir.

La verdad es que ni el tipo del artículo de internet, ni nadie, tiene nada que decir sobre las decisiones que hayas tomado con respecto a tu altar. Porque es tuyo. Es tu lugar de devoción y/o contacto, es un mini-mundo para ti. Si tú crees que es correcto, adelante.

Pero, eso no implica que no vaya a ser mejor estar un poco informado/a.

“Me he comprado este led que da una luz intensa que lo flipas, y lo voy a poner en mi altar”. Muy bien, es encomiable que se busquen cosas para poner en el altar, pero ¿cuadran con aquello a lo que está dedicado el altar? Porque claro, una luz muy intensa está en sintonía con una deidad solar, pero ¿y con una deidad del inframundo? Visto así, si quieres poner luces (que no sean velas, que no siempre puedes permitirte poner en el altar para estar a salvo de los incendios) igual quedarían mejor unos led pequeños que da poca luz, de esos que son semiesferas, o con forma de flor o algo, que incluso puedes buscarlos del color asociado a la deidad del altar (caso de ser una deidad a lo que está dedicado el altar). Vease la idea “Ikea es tu amigo” un poco más adelante.

Y es que toda la información que puedas obtener sobre aquello a lo que está dedicado el altar te puede valer para mejorarlo. Si quieres. Si te es posible.

Una deidad Cthonica, por poner un ejemplo, está relacionada con el submundo de una forma u otra. La gente que tiene jardín, a veces sitúa el altar en el exterior, en un pequeño hueco en el suelo (protegido de la climatología), pero eso, si lo haces en tu piso, corres el riesgo de que alguien acabe tomándose a mal el que levantes el parquet para poner un altar en el hueco conseguido. Una opción menos destructiva sería colocar el altar en una mesita más baja de lo habitual. También es posible que tus posibilidades para colocar un altar se reduzcan a un cuadrado de esos de las estanterías del ikea (kallax, creo que se llaman ahora) o a un hueco en un mueble. Muy bien. Podrías forrar el hueco de negro con unas cartulinas y procurar que la iluminación que tenga lo haga parecer más oscuro y cavernoso. Son sólo ejemplos, el esfuerzo que le dediques y la intención que le pongas harán de tu altar algo mejor para tí, mucho más que una situación absolutamente ideal o gastarte cientos de euros en él.

La investigación sobre aquello a lo que va a estar dedicado el altar también te dará información sobre colores, alimentos, días, horas, historia y mitología. Sigo con los ejemplos: si esa información te muestra que, antiguamente, el color que se utilizaba en sus ritos era el rojo… usa el rojo en el altar (en flores, en un paño, en unas cortinillas, en un portavelas o una luz led). Cada vez que te pongas frente a tu altar y lo veas, en tu interior sabrás que eso está ahí porque has hecho un esfuerzo para que tu altar fuese un poco mejor. Hay mucha información en internet, y puestos a poner luces o paños te cuesta el mismo esfuerzo ponerlos que de un color que de otro. Con los altares pasa lo mismo que con los rituales, un ritual no comienza, realmente, cuando empiezas a realizarlo, sino cuando estás buscando todo lo que vas a usar en ese ritual.

Idea 2: Lo caro no es siempre lo mejor. Repetimos: ¡¿A qué estás esperando?!

Has llegado hasta este punto. Tienes elegido el sitio. Tienes planificado tu altar. Ahora estás buscando un “punto focal” para él. El punto focal podría definirse como ese objeto que representa toda la idea del altar. Puede ser un único objeto, o pueden ser varios cuyo significado, en conjunción, expresen la idea que buscas.

Si el altar estuviese dedicado a una deidad, lo lógico sería que el punto focal fuese una imagen de esa deidad (pero no es la única opción). Pongamos, por ejemplo, que sea Krishna. Acudimos a nuestro buscador de internet favorito y escribimos “estatua de krishna”, y después viendo los resultados, probamos en inglés “krishna statue”, y navegamos por los resultados. Seguro que hay alguna en amazon. “Hmm, sí, pero con los gastos de envío se le duplica el precio”. Seguimos mirando. “Oh, por favor, esa es perfecta”, pensamos al ver una que se ajusta exactamente a la imagen que teníamos en mente “¿Cuánto cuesta? Arg… 300 euros”. “Pues es que eso no me lo puedo permitir, mi presupuesto es de 15 euros, no puedo gastar más este mes”, “¿Y cómo voy a montar mi altar sin una imagen?”. Y dejas estancado el altar.

No hagas eso. Descárgate una imagen que te guste de internet (incluso la de esa estatua que tanto te ha gustado) e imprímela (¿no tenías 15 euros de presupuesto?, pues incluso puedes ir a una copistería y que te la impriman en una calidad excelente con un buen papel). Ya tienes una imagen de Krishna para hacer de punto focal en tu altar. Te ha costado menos, pero te ha dado más trabajo que si hubieses hecho un click en una web. Es más, incluso puedes dibujar tú una imagen. ¿Dibujas mal?, pues la calcas de otro sitio y la coloreas ¿Qué hay más personal que eso que has hecho con tus propias manos?

Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 1.

Si estás leyendo esto, es de suponer que estás interesado en la creación de un altar, o estás buscando nuevas ideas para darle un nuevo aire al que ya tienes. En este pequeño trabajo espero que encuentres alguna idea, o razonamiento práctico, que te ayude en tu empeño.

 

Concepto 1: ¿Para qué sirve el altar?

Un altar, ya esté dedicado a los ancestros, a una idea, a una deidad, a  un conjunto de deidades,  a una entidad angélica o demoniaca, a la egrégora de una organización, tu altar de reiki,  o lo que sea, es siempre lo mismo: un punto de conexión entre dos realidades. Entre la tuya, esa en la que vivimos todos, y la realidad de aquello a lo se dedica el altar. Es un nexo comunicativo, un puente entre los mundos, que te une a aquello a lo que has dedicado el altar.

 

Idea 1: Empieza ya. Ahora… ¡¡¿A qué estás esperando?!!

Bueno, si quieres puedes esperar a acabar de leer esto, pero no lo demores mucho más. Lo que distingue a un verdadero practicante de un practicante de sofá es eso, la práctica. El practicante “de sofá” lee mucho al respecto de las cosas y habla mucho con respecto a cómo hacerlas, pero no las lleva a cabo muy a menudo. El verdadero practicante se pone manos a la obra.

Para tu altar necesitas cuatro cosas:

  1. Espacio
  2. Información.
  3. Imaginación.
  4. Mantenimiento.

De modo que para comenzar lo único que tienes que hacer es aplicarte al punto 1, el espacio. Piensa en las posibles localizaciones de tu altar en tu casa (o en tu jardín, si es adecuado para la intención de tu altar y tienes la fortuna de tener un jardín). Busca, en tu casa, rincones en los que puedas colocar una mesa (o mesita), o un estante de una estantería que puedas despejar para dedicarlo a tu altar. Incluso encima de la nevera si no tienes más remedio (no serías la primera persona que lo hace), pero busca una superficie sobre la que colocar tu altar. No exageres, pero tampoco racanees con el espacio.

La mesa de la cocina es de 2×2 metros, voy a montar un altar espectacular”. Seguramente. Pero también es bastante seguro que vas a tener que desmontarlo y montarlo de nuevo al menos una vez al día. Tu altar es tu lugar especial de nexo con aquello a lo que está dedicado. Si lo empiezas a ver como un engorro (y acabarás viéndolo así en caso de hacer algo como lo que pongo en el ejemplo) podrá ser muy estético y todo lo que tú quieras, pero te será muy difícil conseguir la sensación de conexión necesaria.

            “Lo pondré ahí, en ese rincón… así no molesta”. No molesta, no lo verás a menudo y con el tiempo te acordarás cada vez menos de él. Si vas a montar un altar es porque aquello a lo que está dedicado es una parte de tu vida espiritual. Me parece perfecto que no lo quieras poner en medio del pasillo, para no tener que esquivarlo cada vez que vayas al cuarto de baño, o para no derribarlo con el cable cada vez que pases la aspiradora, pero relegarlo al último rincón de la casa tampoco parece lo ideal para un altar.

Tu altar va a ser algo relevante en tu vida espiritual. Vas a ir a visitarlo a menudo, puede que más de una vez al día según a que esté dedicado y tus costumbres rituales. Si prefieres que tu móvil (otro medio de comunicación) tenga una interfaz cómoda y una pantalla grande, ¿porqué no aplicas lo mismo a tu altar? Es más, que sea visible te va a ser útil de un modo práctico. Pongo un ejemplo:

Un lunes por la mañana te levantas con el tiempo muy justo. Te duchas, desayunas, te vistes, coges todo lo necesario para ir al trabajo, y cuando pasas por junto al altar ves que la última ofrenda que colocaste empieza a estar un poco “pasada de fecha” (lo cual estaría bien si es una altar dedicado a una deidad relacionada con el decaimiento de las cosas, pero no siempre es así), y mientras pasas junto al altar tomas nota mental de cambiar las ofrendas. Sales de casa y no vuelves hasta la tarde. Vuelves con las manos cargadas de bolsas, porque has aprovechado para pasar por el supermercado, con las llaves en la mano, y justo en ese momento, mientras abres la puerta, alguien te llama al móvil. Entras en casa, dejas las llaves donde puedes mientras hablas por teléfono y vas hacia la cocina para dejar las bolsas de la compra. Si tu altar está en el último rincón de la casa, con todo el ajetreo no lo habrás visto y, como todos somos humanos, es posible que te olvides de tu idea matinal de refrescarlo un poco. ¡Ah!, pero como seguro que no lo has puesto en ese rincón, sino que lo tienes en un lugar que lo ves durante tu rutina diaria (el pasillo, cerca de la cama, en el salón o algún sitio así), lo verás y te acordarás de que tenías algo que hacer en él.