Time Walkers

La rueda gira y gira y nosotros con ella…

La llegada de la Abuela Araña al Templo fue extraña, muy extraña. Nadie se esperaba su presencia, pero si se presentó en aquel oráculo sería por algo.

A lo largo de todo este tiempo tengo una sensación rara que no sabría describir. La siento y no la siento a la vez (a la Abuela Araña). Su presencia es tan sutil, que a veces pasa desapercibida. Como las arañas de nuestra casa, que seguro que tenemos alguna, por muy pequeña que sea, pero no la vemos nunca. Esa sería una comparación muy buena respecto a lo que quiero explicar.

El tiempo está pasando rápido y lento a la vez. Rápido porque ya estamos en marzo, Ostara llega poco a poco. Lento porque siento como sus energías calan lentamente todo. No es una energía (desde mi experiencia) dinámica y vivificante. Sino que parece que trae consigo los eones y eones de existencia. Una vida humana, para ella es menos que un suspiro. El tiempo y mi concepción de él está cambiando sutilmente con la Abuela Araña. Esto ya comenzó en mis estudios de Tercer Grado, pero se ha incrementado con la Abuela Araña. Parece que hay una intemporalidad permanente. Parece que el tiempo no existe y que uno está suspenso en el todo-nada. Por eso hablaba de esa sensación paradójica, porque el tiempo sigue pasando, pero tengo la sensación interna de que nada ha pasado y nada se ha movido, porque el tiempo es ilusorio. Eso en cierto modo provoca una sensación muy extraña, dado que pierdes el marco de referencia temporal (y como se anuncia en el Tercer Grado, debemos de tener cuidado con esto). Porque aunque sepamos que es ilusorio, como humanos, nuestra mente consciente necesita moverse entre los márgenes espacio-tiempo, sino podemos volvernos  locos al perder este anclaje por completo. Es una sensación de libertad y de inmensidad de la que en cierto modo hay que cuidarse y saber qué haces y por donde te mueves.

La red de la Abuela Araña es el universo mismo, pudiéndote mover adelante, atrás, izquierda y derecha a lo largo y ancho de la basta existencia. Nos convertimos en “Time walkers” jugando y moviéndonos por las múltiples realidades espacio temporales, y esto tiene sus riesgos.

En fin, este primer ciclo con la Abuela Araña, que acabará en junio, está siendo muy enriquecedor a la vez que extraño. Aún nos quedan unos meses para seguir trabajando, conectando y aprovechando su estancia en el templo.

Lord Tiné Estrella de la Tarde.

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