Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 4.

Concepto 4: Mantenimiento

Bueno… ahora sí que sí. Ya escogimos el lugar para el altar y lo colocamos como quisimos/pudimos con la información que habíamos recogido. ¿Y ahora?

Pues ahora toca, lo primero de todo, usarlo, que es para lo que lo has puesto. Un altar no es algo estático, es algo vivo que, como dije al principio, sirve de nexo entre nosotros y aquello a lo que está dedicado. Cuanto más lo uses, cuanto más interacciones con él, mayor será esa conexión.

Después está la cuestión del mantenimiento. Tienes que mantenerlo mínimamente limpio (restos de incienso, de líquidos, de ofrendas…), y descubrirás que, poco a poco tu altar va cambiando. A medida que te vaya llegando más información puede que quieras ir cambiando algún detalle en tu altar. Puede que encuentres algo que “quedaría fantástico” en tu altar y lo incorpores, o lo cambies por otra cosa que ya había en él. O incluso puede que hagas cambios por remodelación estética. Todo eso, junto con las ofrendas, es el mantenimiento.

Las ofrendas son, desde mi punto de vista, algo fundamental. Tu altar es la forma que tienes de relacionarte con algo, de establecer una relación más íntima (y si puede ser, más cordial) con aquello a lo que lo has dedicado. ¿A que tienes detalles con tus amigos? Pues entonces no vas a ser menos tu deidad patrona, o con tus ancestros, o con el panteón al que profeses devoción. Pon ofrendas con frecuencia en tu altar. El incienso es una buena ofrenda, se quema y el humo eleva la ofrenda. También son una buena ofrenda pequeñas porciones de alimentos, de bebidas, flores… (depende de a qué esté dedicado el altar unas cosas se sentirán más adecuadas que otras, para eso es útil el paso de información).

Idea 4: La portabilidad

“Es que yo viajo mucho, ¿cómo voy a hacer con mi altar?”

Puedes tener, también, un altar portátil. Uno que cumpla los mismos requisitos que el otro, pero que, de algún modo, puedas llevar contigo. Busca en internet y encontrarás muchos ejemplos de cómo implementarlo (dentro de pequeñas cajitas, con todos los elementos hechos de tela…). Hay muchas opciones sobre cómo hacer algo en versión portátil, de modo que me limitaré a dar un par de ideas al respecto.

  1. Que cumpla con lo mismo que el altar estático: Es decir, su contenido y simbolismo sea informado y acorde a lo que está dedicado.
  2. Una buena idea es tener en el altar “estático” un elemento pequeño que podamos incorporar a nuestro altar portátil cuando vayamos de viaje (una piedra, un símbolo…). De ese modo al desplegar nuestro altar portátil nuestra mente conectará inconscientemente con el altar estable.

Y nada más, ya sabéis: “consejos vendo, que para mí no tengo”. Espero que esta pequeña reflexión informal sirva de ayuda a alguien.

 

Un saludo

Odysseus

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