Algunas ideas sobre la creación de altares por Odysseus – Parte 2.

Concepto 2: La información es importante.

Ya has encontrado el lugar perfecto en la casa, uno tan bueno que piensas que “ni siquiera el listillo ese del artículo de internet tendría algo que opinar al respecto”, o bien, si vives en un piso pequeño, con pocas opciones, has encontrado un hueco en una estantería que cumple con todos los requisitos que piensas que tu altar va a requerir.

La verdad es que ni el tipo del artículo de internet, ni nadie, tiene nada que decir sobre las decisiones que hayas tomado con respecto a tu altar. Porque es tuyo. Es tu lugar de devoción y/o contacto, es un mini-mundo para ti. Si tú crees que es correcto, adelante.

Pero, eso no implica que no vaya a ser mejor estar un poco informado/a.

“Me he comprado este led que da una luz intensa que lo flipas, y lo voy a poner en mi altar”. Muy bien, es encomiable que se busquen cosas para poner en el altar, pero ¿cuadran con aquello a lo que está dedicado el altar? Porque claro, una luz muy intensa está en sintonía con una deidad solar, pero ¿y con una deidad del inframundo? Visto así, si quieres poner luces (que no sean velas, que no siempre puedes permitirte poner en el altar para estar a salvo de los incendios) igual quedarían mejor unos led pequeños que da poca luz, de esos que son semiesferas, o con forma de flor o algo, que incluso puedes buscarlos del color asociado a la deidad del altar (caso de ser una deidad a lo que está dedicado el altar). Vease la idea “Ikea es tu amigo” un poco más adelante.

Y es que toda la información que puedas obtener sobre aquello a lo que está dedicado el altar te puede valer para mejorarlo. Si quieres. Si te es posible.

Una deidad Cthonica, por poner un ejemplo, está relacionada con el submundo de una forma u otra. La gente que tiene jardín, a veces sitúa el altar en el exterior, en un pequeño hueco en el suelo (protegido de la climatología), pero eso, si lo haces en tu piso, corres el riesgo de que alguien acabe tomándose a mal el que levantes el parquet para poner un altar en el hueco conseguido. Una opción menos destructiva sería colocar el altar en una mesita más baja de lo habitual. También es posible que tus posibilidades para colocar un altar se reduzcan a un cuadrado de esos de las estanterías del ikea (kallax, creo que se llaman ahora) o a un hueco en un mueble. Muy bien. Podrías forrar el hueco de negro con unas cartulinas y procurar que la iluminación que tenga lo haga parecer más oscuro y cavernoso. Son sólo ejemplos, el esfuerzo que le dediques y la intención que le pongas harán de tu altar algo mejor para tí, mucho más que una situación absolutamente ideal o gastarte cientos de euros en él.

La investigación sobre aquello a lo que va a estar dedicado el altar también te dará información sobre colores, alimentos, días, horas, historia y mitología. Sigo con los ejemplos: si esa información te muestra que, antiguamente, el color que se utilizaba en sus ritos era el rojo… usa el rojo en el altar (en flores, en un paño, en unas cortinillas, en un portavelas o una luz led). Cada vez que te pongas frente a tu altar y lo veas, en tu interior sabrás que eso está ahí porque has hecho un esfuerzo para que tu altar fuese un poco mejor. Hay mucha información en internet, y puestos a poner luces o paños te cuesta el mismo esfuerzo ponerlos que de un color que de otro. Con los altares pasa lo mismo que con los rituales, un ritual no comienza, realmente, cuando empiezas a realizarlo, sino cuando estás buscando todo lo que vas a usar en ese ritual.

Idea 2: Lo caro no es siempre lo mejor. Repetimos: ¡¿A qué estás esperando?!

Has llegado hasta este punto. Tienes elegido el sitio. Tienes planificado tu altar. Ahora estás buscando un “punto focal” para él. El punto focal podría definirse como ese objeto que representa toda la idea del altar. Puede ser un único objeto, o pueden ser varios cuyo significado, en conjunción, expresen la idea que buscas.

Si el altar estuviese dedicado a una deidad, lo lógico sería que el punto focal fuese una imagen de esa deidad (pero no es la única opción). Pongamos, por ejemplo, que sea Krishna. Acudimos a nuestro buscador de internet favorito y escribimos “estatua de krishna”, y después viendo los resultados, probamos en inglés “krishna statue”, y navegamos por los resultados. Seguro que hay alguna en amazon. “Hmm, sí, pero con los gastos de envío se le duplica el precio”. Seguimos mirando. “Oh, por favor, esa es perfecta”, pensamos al ver una que se ajusta exactamente a la imagen que teníamos en mente “¿Cuánto cuesta? Arg… 300 euros”. “Pues es que eso no me lo puedo permitir, mi presupuesto es de 15 euros, no puedo gastar más este mes”, “¿Y cómo voy a montar mi altar sin una imagen?”. Y dejas estancado el altar.

No hagas eso. Descárgate una imagen que te guste de internet (incluso la de esa estatua que tanto te ha gustado) e imprímela (¿no tenías 15 euros de presupuesto?, pues incluso puedes ir a una copistería y que te la impriman en una calidad excelente con un buen papel). Ya tienes una imagen de Krishna para hacer de punto focal en tu altar. Te ha costado menos, pero te ha dado más trabajo que si hubieses hecho un click en una web. Es más, incluso puedes dibujar tú una imagen. ¿Dibujas mal?, pues la calcas de otro sitio y la coloreas ¿Qué hay más personal que eso que has hecho con tus propias manos?

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